miércoles, 21 de diciembre de 2011

COMO NAVEGAR SIN NAUFRAGAR EN EL INTENTO

Que gusto contar con vuestra presencia en cubierta, acomódense y compartamos otro encuentro entre navegantes.

El último fin de semana largo del 2011 trajo, como los anteriores, una serie de eventos desafortunados para aquellos que disfrutamos de la navegación recreativa. Estos están relacionados con la traslación agresiva conductiva de tierra firme a la isla, sin lograr diferenciar el medio en el que se mueven los automóviles de las embarcaciones, ni disfrutar del placer que este deporte nos ofrece.

Como una versión náutica del film Rápido y Furioso, el Luján y el Canal Arias, ambos ríos que navegamos el jueves feriado, cerca del medio día, se convirtieron en una alocada carrera para algunos conductores urgentes de llegar a su destino.

Caso 1: Apenas a un rato de haber zarpado, remontando el Luján delante de un velero, cerca del Arias nos pasa por estribor una embarcación modelo Bakota muy apopada. Era tan importante la ola que generaba, innecesariamente por supuesto, que se lo señalamos. Su respuesta fue tan sin sentido como su maniobra: No ven que estoy sobre el barro y tengo que salir rápido. Evidentemente ese "timonel" desconocía que cuanto más apopado se desplazara más cerca del barro estaría su hélice.

Caso 2: Ya sobre el Cl. Arias, un poco más arriba de la boca del Aº Leber, nos pasa una Tigre Trans (lancha pasajera) por babor. Cuando esta queda a nuestra amura un Tarrab 101 se tira a pasar entre ambos. Obviamente, este "Meteoro" barrena la ola de la colectiva haciéndole perder gobierno a quien estaba detrás del timón y produciendo un acercamiento muy peligroso, menor a un metro. Por un instante, tanto los dos tripulantes de una lancha que venía detrás de él como nosotros, pensamos que compartiríamos nuestro cockpit con un par de polizones.


Caso 3: Todo lo antes descripto sucedió en menos de una hora de navegación, pero allí no acababa todo. Para esa hora del día el Arias ya se había convertido en la Autovía 2. De repente, desde atrás, como clasificando para los mil kilómetros del Delta, una offshore zigzagueaba entre las embarcaciones que iba dejando atrás entre olas y salpicaduras. Muchos se acordaron de Nut, madre de "Osiris".

Caso 4: Esperando que ya no existiese otro desmadrado y cerca del Paraná, habíamos logrado relajarnos, algo que estaba previsto desde un principio. En lo mejor de la navegación, mate en mano y bizcochitos sobre la carroza, un desacatado en una lancha, que nada tenía que ver con el programa del Banco Galicia, pero que mejor "Kiero" olvidar, convirtió esos inofensivos bizcochos en mortales misiles que se desparramaron por toda la timonera.

En fin, no creemos poder cambiar algo con este relato, tenga en cuenta lo molesto que puede volverse una navegación en presencia de cualquiera de estos cuatro casos. Si Usted se define como Navegante Clásico estamos seguros de su respeto para con su colega nauta, tome este compromiso y divulgue su actitud. Buenas Travesías!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

RESPONSABILIDAD ANTE UN NAUFRAGIO

Bienvenida a bordo a toda la tripulación que, tanto en ENDT como en Navegantes Clásicos, nos sigue semanalmente y, vaya sea de paso, nos halaga vía facebook!

Y hablando de facebook, uno de los álbumes mas visitados y comentados de nuestra red social es: "Una triste imágen...", en donde presentamos embarcaciones en estado abandónico o semi hundidas que encontramos en nuestras travesías. Las dudas más frecuentes de nuestros amigos son: si se podrían recuperar, dar otro uso (social), porqué quedan abandonados?, sus propietarios no tienen obligación de quitarlos de las vías navegables?, entre otras. Es entonces que decidimos escribir al respecto.

Comenzaremos por informar que la Ley de la Navegación Argentina, en cierta forma, protege al propietario de una embarcación, brindándole herramientas para limitar su responsabilidad, y hasta abandonar el naufragio a favor del estado. Lo recién mencionado ha sido aplicado ultimamente en el ámbito de la cuenca de los ríos Matanza / Riachuelo.

Si se sufre el desafortunado evento de un hundimiento y este produce la interrupción de la vía navegable u obstruye una bahía de amarras o zona de maniobras, o tal vez contamine con hidrocarburos (aceites, gasoil, nafta, etc.), el propietario deberá cargar con el dolor de la pérdida y el mal momento que vendrá después, pues seguramente lo intimarán a remover los restos del naufrágio aúnque su recuperación esté ligada a una maniobra sumamente complicada o económicamente costosa.

Entonces, además del siniestro, son los seguros quienes se harán cargo de los gastos de remoción? Lamento desilusionarlos, pues la mayoría de las pólizas excluyen esta responzabilidad a menos que se solicite específicamente su inclusión en la cobertura. Insistimos, solo si se incluye esta cláusula, la aseguradora correrá con los gastos de extración o, eventualmente, con los gastos generados por la tramitación de abandono a favor del Estado Nacional.

Ahora bien, existen riesgos que por más amplia que sea la cobertura están excluidos de las pólizas afectadas a las embarcaciones deportivas, como por ejemplo: los daños relacionados al medio ambiente. En este caso será el propietario, como responsable del bien, quien deberá responder por los derrames aguas negras, combustibles, ácidos, etc.

Conclusión:
Será por todo lo detallado que la mayoría de las embarcaciones se encuentran embicadas en la costa o en sus proximidades?
Tal vez estos sean los motivos del porqué hay tantas embarcaciones abandonadas, por los costos que significa reflotarlas?
Quizá, para sus dueños, les sea economicamente factible desmantelarlos y abandonar el casco...
O... saquen sus propias conclusiones y comentenlas en el facebook de Navegantes Clásicos

Muy buena navegación para todos y recuerden navegar con precaución. Hasta la próxima!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA LUZ INTERIOR

Es un verdadero placer volvernos a encontrar para compartir algo que tanta pasión nos genera.

En la náutica, así como en todo, las tendencias han ido virando hacia distintas modas o demandas para adecuarse a los requerimientos y necesidades del usuario.
Las embarcaciones modernas se han inclinado por ambientar sus interiores con mobiliarios, revestimientos y tapizados de colores claros dejando atrás los convecionales muebles de cocina, forrados con Fórmica, de color verde, naranja o amarillo, como tal era el caso de los Paglietini, Tarrab, Gama o Flamingo.

En los barcos de época, los clásicos y los construidos hasta la década del ochenta, la supremacía del material utilizado la ejercía la madera. Mamparos de machimbre de cedro o paneles enchapados barnizados o lustrados, pisos bastonados, ayudados por cortinas a rayas y tapizados azules o bordeaux sumían al salón interior o camareta en algo lúgubre, oscuro y triste que se confundía con el ingreso a un sótano.
Si este es su caso, no desespere! En cinco pasos, con algo de entusiasmo y poca inversión usted podrá redecorar su embarcación manteniendo el estilo pero con tendecia vanguardista.

Primer paso: Si tiene, quite todo revestimiento del forro (cara interna de casco, la que Ud. ve desde el interior) que sea de alfombra, cuerina matelaseada o Fórmica. Hágalo con cuidado y podrá utilizarlos como moldes para el nuevo material, como por ejemplo PVC espumado de unos 3 mm. de espesor, al que podrá pegar cuerinas lisas claras, telas o simplemente dejarlo blanco. Si la base está en buenas condiciones puede pintar el terciado o mamparo, pero siempre eligiendo colores claros.

Segundo paso: Preserve toda moldura existente para, luego de lijarlas hasta la madera y barnizarlas, volverlas a colocar posteriormente.

Tercer paso: Recupere todos los muebles. Si están confeccionados en PVC puede lijarlos al agua con papel de lija 600 y luego pasarles pasta de pulir de grano mediano o fino y recuperará todo su brillo. Los muebles de Fórmica se pueden forrar con vinilo o pintar con poliuretano, siempre con colores claros y combinantes con las molduras que ya posee.

Cuarto paso: Escoja un color para las colchonetas y otro para el composé, por ejemplo: Ocre y lacre. Utilice el ocre en las colchonetas y el lacre en vivos y almohadones. Procure utilizar cantidad impar de almohadones y de esta manera, siguiendo con el ejemplo, podrá hacer dos lacres con vivos ocre y uno invirtiendo los tonos. Estos detalles le darán iluminación y calidez a su embarcación.

Quinto y último paso: La iluminación jugará un roll preponderante. Utilice LEDs de luz cálida o dicro-minibipin de bajo consumo. Colóquelas sobre los distintos sectores logrando así una división virtual entre la dinette y la mesa de navegación o cocina.

Conclusión:

Arriba claro, abajo oscuro. (techo y piso)
Mantenga mamparos de madera oscura barnizada sólo lo indispensable.
No elija tapizados o telas para cortinas a rayas ni oscuras.
No use iluminación a base de artefactos con tubos fluorescentes.
Los interiores de muebles y estibas como los bajo cuchetas, pintelos con sintético o poliuretano según sea el material, siempre en tonos claros.

Esperamos haber aportado alguna solución a estos problemas menores y haberle "aclarado" el panorama para personalizar su barco y hacer de él un sitio confortable, cálido y alegre.

Amigos Clásicos... buena navegación y hasta la próxima entrega.

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL "PALO...." AL PALO (última parte)

Ahora sí! Continuemos con el relato.

Aunque ya parado por sus propios medios, el paso siguiente era colocar las landas y fabricar las jarcias que le terminarán por dar firmeza al conjunto. Para la tarea de realizar las gazas de los cables, consultamos a Fernando Fabersane quien, muy didácticamente, nos mostró como se hacían antes, con caño de cobre y plomo colado. La prueba fue un fiasco y decidímos entonces utilizar "nicopres". Armamos una matriz con tres clavos de acero y, haciendo uso de lo último en tecnología, le pegamos un par de mazazos para sellarlo. Así armamos dos obenques por banda, los dos estays y el aparejo de la botavara, cuya función adicional será oficiar de pescante para el izado y bajado del auxiliar.

Este fue el trabajo más agotador pues, se colocaba el cable de acero en el palo, después se paraba el mástil, se marcaba el cables, se bajaba el palo, se desmontaba nuevamente el cable, se cortaba y armaba la gaza. Este procedimiento se repitió tantas veces como jarcias se colocaron.
El paso siguiente consistió en realizar la instación eléctrica de las luces de cruceta y la luz de todo horizonte. Luego vinieron los detalles como el atado de los obenques a la cruceta, la colocación de los topes de cruceta, las dos omegas con motones (herraje que sirve para cambiar la dirección de un cabo. Es el equivalente a las roldanas de uso terrestre) en donde se hicieron firmes las ságulas (driza fina que se utiliza para izar banderas). Se armaron los aparejos de la botavara y del estay de popa, se realizó el trimado del mástil, se colocaron los gallardetes y el Pabellón Nacional en los lugares correspondientes y la Jolly Roger a tope del palo.

La verdad es que nos sentimos orgullosos del trabajo realizado y de los resultados.
Mantener y restaurar un barco de época es un arduo trabajo, pero la recompensa es mucha y gratificante, y al final eso es lo que cuenta. Uds... que opinan?

Mis amigos nautas, nos despedimos hasta un nuevo encuentro. Que tengan Uds. una muy buena navegación!

miércoles, 5 de octubre de 2011

EL "PALO...." AL PALO

Hola a todos! Estamos nuevamente con ustedes para compartir otra restauración de barcos de madera, a nuestro criterio uno de los segmentos más atractivos de este blog.

En el mes de su septuagésimo octavo aniversario, el Palometa recibió un presente muy esperado. Aunque lo compramos desarbolado, este barco nació como motovelero y desde hace unos tres años estabamos obsesionados con devolverle su aspecto original.
Hicimos correr la voz entre amigos, amarraderos, clubes y hasta en algunos varaderos. Averiguamos, no voy a decir que por todos lados pues pecaría de mentiroso pero si por muchísimos, por un palo más o menos sano que contara aún con vida útil y que tuviese un valor razonable. Hemos escuchado a lo largo del tiempo ofertas disparatadas, tanto es así que en una ocasión le ofrecí a un oportunista entregarle el barco como parte de pago del mástil.
Cuando estaba decidido, después de las investigaciones de rigor, a echarle mano a su construcción apareció Don Carlos Robertti. Bajo el brazo, traia un palo macho de pino tea de 8,10 mts. y con gran parte de sus herrajes originales. No lo podíamos creer, nos brillaban los ojitos de alegría.

La ansiedad fue tal que inmediatamente nos pusimos a trabajar en él.
Quitamos completamente todos los herrajes. Cortamos unos centímetros del tope y cepillamos el palo completo para sacarle unos 2 ó 3 milímetros al diámetro, lo imprimamos con Cetol y lo dejamos trabajar. Tarugamos algunos agujeros, resabios de otros tanto tornillos que sujetaban vaya a saber qué, y lijamos... mucho!
Diseñamos una bisagra de quiebre (debemos izar el palo después de dejar el canal en donde amarramos y arriarlo antes de ingresar, por problemas de altura con un puente vecinal), cortamos el mocho, perforamos, ajustamos la unión y comenzamos a barnizar.

Preparamos varillas roscadas con tuercas ciegas, pasadores, bujes y anclajes, todo en acero inoxidable. Tomamos nota de todo lo que faltaba, había que conseguir los tensores, los cables de acero inoxidable y los nicopres, los motones y grilletes. Fabricamos la carlinga, las landas y los herrajes faltantes. Mientras tanto, palo, botavara y crucetas se iban barnizando.

El primer paso tangible en el armado lo dimos al plantar el mocho sobre la carroza, utilizamos cuatro varillas roscadas de 1/4" que compactaron la carlinga con el techo y los baos. Sellamos previamente todos los contactos y luego instalamos unas riendas en planchuela de acero inox. de 3 x 25 milímetros, riendas que cumplen la función de mantener rígido el mocho a la hora de volcar o levantar el resto del palo.

El segundo paso fue armar la bisagra y parar el palo, la sensación de ese momento fue indescriptible, a la que se le agregó el placer de corroborar que todo funcionaba perfectamente bien. Ver al Palometa por primera vez como se debió haber visto cuando lo botaron fue increíblemente emocionante. O estoy demasiado sensible o me estoy poniendo viejo...
Dejadme recuperarme y continuaré relatando el resto de la obra. Por ahora nos despedimos hasta la próxima y que tengais buenas travesías!