sábado, 19 de junio de 2010

LANCHAS COLECTIVAS


Por Pablo Pereyra

A fines de la década de 1920, se construyó en Tigre el primer prototipo de las denominadas lanchas rápidas. Sucesoras de aquellos pequeños vapores que surcaron los ríos del Delta en los últimos decenios del siglo XIX, iniciaron una marcada transformación en el modo de navegar.
La rapidez para recorrer los trayectos entre Tigre y los puntos más alejados de las islas, el aumento de la capacidad y la mayor comodidad a bordo fueron determinantes para que las popularmente llamadas lanchas colectivas mantuvieran su vigencia hasta hoy. En su mayoría, fueron concebidas entre 1935 y 1950. Por esos prósperos años, existieron en Tigre emblemáticos astilleros dedicados a su construcción: Ortholan, Ivanovich, Primo D’Orazio, Arias y el legendario taller de don José Parodi e hijos.
Estas lanchas, al igual que las típicas canoas isleñas y las chatas cargueras del Delta, constituyen diseños únicos en el mundo. Representan el continuo e histórico puente entre el continente y las islas, transportando diariamente pasajeros, equipajes y encomiendas.
Constituyen un sistema de transporte similar al de los autobuses en tierra, pero algo distinto.
Los patrones (conductores) comenzaron a bordo, en su mayoría, como marineros, generalmente vecinos del Delta y, en consecuencia, conocen a la mayoría de los pasajeros residentes. De esta manera saben perfectamente en que muelle desciende cada uno.
En la actualidad, tres compañías se encargan de brindar el servicio de transporte: Interisleña, Jilguero y Líneas Delta Argentino. Cada una de ellas posee una ruta de navegación determinada.
La mayoría de las lanchas parte desde la Estación Fluvial de Tigre y solo algunas lo hacen desde Escobar.
Pueden transportar entre sesenta y cien pasajeros. Con más de diez metros de eslora, su fondo plano les permite navegar en arroyos de poca profundidad.
Hoy en día ya no se las construye, las nuevas generaciones tienen una forma muy diferente y son de acero naval, aluminio o resinas plásticas.
Los isleños pasan muchas horas a bordo y las lanchas colectivas son para ellos mucho más que un medio de transporte ya que constituyen un lugar primordial de encuentro.
Es por todo esto que resultan un elemento indispensable para nuestro fascinante paisaje isleño.