miércoles, 12 de enero de 2011

EL PARTRIDGE, se vende ?

El Partridge es el más antiguo yate clásico de carreras del Mediterráneo. Su eslora es de 22 metros, su manga es de 3,28 metros, su calado de 2,8 metros y fue construido en 1885 por Camper & Nicholson (del Reino Unido) y diseñado por J. Beavor-Webb.
Poco después de finalizar la Segunda Guerra Mundial regresó a la costa Este de Inglaterra y fue comprado por un belga, que desde la década del '50 lo destinó a barco-casa hasta 1980. Hoy, luego de su restauración, el Partridge se vende en u$s 900.000. Una exquisita obra de arte!
Si está de acuerdo, sigamos juntos su restauración y deleitémonos con la pasión y profesionalidad de estos artesanos....




Una pluma retira del agua a la embarcación a restaurar. Fíjese que curioso como la izan, con solo dos cintas a pesar de su eslora y el estado de deterioro aparente de su estructura; algo que por nuestras latitudes esta contraindicado. No obstante, totalmente ileso, es depositado sobre un carretón para su traslado.





La restauración de este barco es algo que los ingleses, por su historia naval, debieron tener muy en claro para conservar su escencia. Aquí se puede apreciar el estado real de su interior, ya sin forros internos, ni serretas y cuyos únicos planeros se encuentran a nivel de la cubierta principal. En el fondo, la señorita parada sobre la quilla nos da un parámetro de las dimensiones. Grande no?


El ingeniero, con su pantógrafo en mano, toma las curvas de las cuadernas a reemplazar. Posteriormente trasladará estas curvas a fenólicos de poco espesor que utilizará más tarde como moldes.







Ya en el aserradero, se busca cuidadosamente el tipo de madera y el rollo acorde a la curvatura de la cuaderna. Una vez escogida la pieza, se pela y se corta longitudinalmente según el espesor necesitado.









Con las plantillas antes obtenidas se realiza un pimer corte, de medidas holgadas, para terminar de maquinar su forma definitiva en el astillero.




Todas las piezas nuevas se estiban unas sobre otras separándolas con listones de igual espesor para permitir el paso de aire entre ellas. Se pintan con pintura al agua sus cabezas (extremos) para que el secado sea a través de sus lados mayores, de esta manera no se raja la tabla y el secado se produce en forma pareja.





Ya secas, el artesano comienza con la delicada tarea de ajustar y reemplazar cada una de las cuadernas en mal estado.







Después de mucha dedicación y tiempo la estructura queda terminada.








Varios meses después la restauración finalizó y vuelto al agua renació el espíritu de un legendario corsario de los mares.





Estimados Navegantes Clásicos, espero que hayan disfrutado de este encuentro. Hasta el próximo... pero mientras tanto: Vivan el paraiso, naveguen por el delta!